Factores coadyuvantes de la difusión

 

Existen una serie de circunstancias que favorecen la difusión de las enfermedades en una población animal; unas relacionadas con los propios animales y otras con los medios para su explotación.

 

En cuanto a las primeras y considerando su importancia, podemos señalar:

 

Susceptibilidad de los animales. Está comprobado que existe una cierta predisposición por parte de la especie porcina al padecimiento de ciertas enfermedades debida a los siguientes hechos:

 

 

  • Estrechez de las vías respiratorias altas, que dificulta normalmente la ventilación pulmonar.

  • Presentación muy precoz de un cuadro de "fatiga", con apertura ostensible de la boca y aumento notable del número de respiraciones, ante cualquier actividad del músculo cardiaco superior a la normal. El tamaño del corazón en el cerdo no guarda relación con la masa corporal, siendo pequeño en comparación con ella.

  • Reducida tasa de proteínas en sangre en el momento de nacer, en comparación con otras especies ganaderas y, por tanto, contenido bajo en inmunoglobinas y menor resistencia a las infecciones.

  • Concentración animal elevada, en las que existen estrechas relaciones entre animales de diferente sexo y edad.

  • Cría intensiva y alta densidad de circulación de animales, lo que origina la aparición de una flora microbiana nueva, relativamente específica de cada explotación y que se conoce con el nombre de "microbismo de las cochiqueras", dando lugar a que surjan infecciones secundarias e infecciones asociadas que pueden llegar a ser graves.

 

Es evidente que todo este conjunto de circunstancias alteran el normal funcionamiento de una explotación, obligando al ganadero a actuar sobre cada una de ellas de forma aislada según se va detectando su presencia. Ello conlleva más animales enfermos por contagio, gastos de medicación y mantenimiento, etc.

 

De todo lo anterior se deduce una "regla de oro": es necesario dar con un sistema capaz de resolver por si mismo todos estos problemas, y que reúna las siguientes ventajas:

 

Sistema único, que impida la diversificación de esfuerzos.

 

Sistema profiláctico, capaz de prevenir las enfermedades, eliminación bacteriológica, Y mantenimiento constante de unos niveles aceptables de higiene en las instalaciones.

 

Es el ozono, por sus propias características fisicoquímicas, el elemento natural más idóneo para conseguir estos resultados, añadiendo a los mismos, dos ventajas adicionales:

 
  • Eliminación del "estrés" del ganado por el carácter negativo del átomo de oxígeno liberado.

  • El ozono enriquece la tasa de oxígeno en el interior de la nave, eliminando la escasez del mismo, destruyendo las emanaciones amoniacales, metano, etc., producidas por las deyecciones de los animales, y consigue, por tanto, que el crecimiento de los animales sea más parejo, proporcionando y, además, un mejor ambiente de trabajo para el personal.